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El niño que perdió la guerra

El niño que perdió la guerra es una historia de guerra, de amor, de amistad, de desarraigo, de todos los sentimientos juntos en uno solo. La guerra, el mal que saca lo peor de la humanidad, pero también lo mejor. Un niño que lo pierde todo, pero que a la vez acaba encontrándose a sí mismo. Una historia triste, de tiempos duros, de muerte, donde se demuestra que cualquier dictadura del tipo que sea únicamente destruye todo.

Un niño que se ve atrapado entre la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial, que llega a la segunda huyendo de la primera, obligado, sin saber, sin conocer su futuro, demasiado pequeño para decidir por su vida. Una vida que no será nada fácil. Un niño salvado del final de la guerra civil, hambre, una represión durísima, una persecución atroz de todos aquellos que no eran afines al nuevo régimen franquista, que perdieron la guerra y que solo tenía dos opciones: huir o esconderse. Es salvado de las atrocidades de la represión franquista, pero huyendo del fascismo llega a una Unión Soviética con la II Guerra Mundial a las puertas donde la represión estalinista y la persecución de los falsos comunistas es tan atroz como la represión de la que acababa de escapar.

Julia Navarro nos hace recapacitar sobre la dureza de la guerra, de la represión, de los regímenes totalitarios, de los dictadores y no importa el lado del espectro político al que pertenezcan. Los regímenes autoritarios masacran todo, a la población, la cultura, la libertad, las ideas. Nos hace ver que no importa el color de la bandera, las ideologías de un lado y de otro, cuando el poder recae en un autócrata y sus ideas son seguidas siquiera por unos pocos eso supone la destrucción de todo, porque la ideología franquista podía estar en antítesis total con la ideología estalinista, fascismo y comunismo podían ser dos posturas totalmente alejadas y contradictorias, pero lo que Julia Navarro quiere darnos a entender es que el resultado final es siempre el mismo: la destrucción total.

Pero el ser humano es el único capaz de lo mejor y de lo peor, es capaz de sacar la fortaleza, la pasión, el entusiasmo, la resiliencia para sacar adelante la vida, para sobreponerse a las adversidades, tener la actitud, la capacidad y el valor para enfrentarse a las adversidades y superarlas. Esta es la enseñanza y la moraleja de El niño que perdió la guerra, porque después de todo lo importante es vivir aunque todo en nuestra vida se nos venga en contra, tener la pasión suficiente para encontrar nuestro camino en la vida.


Julia Navarro nos transporta en El niño que perdió la guerra a una época dura, final de la Guerra Civil y comienzo de la II Guerra Mundial, describe las atrocidades del ser humano de forma muy realista, mostrando todo lo malo que éste es capaz de hacer, pero muestra también sus bondades, a través del hilo conductor de la literatura, del arte, de aquello que consigue hacer que nos evadamos de la realidad, por muy dura que esta esté siendo. Después de la tormenta siempre llega la calma, si sabemos tener paciencia y esperanza.

julia.navarro.oficial

https://www.goodreads.com/caballerodelablancaluna

blanca.luna1975

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